miércoles, 3 de febrero de 2010

Pixies - "Doolittle"



Existen bandas que están destinadas a triunfar, a ser objeto de mitificación, a ser “generacionales”. Son grupos de rock que inspiran a otros y que marcan una brecha, entre lo que se hacía antes y lo que se hace ahora. Por desgracia, todo lo sólido se desvanece en el aire y en el tiempo, las rencillas surgen y las bandas desaparecen, algunas veces, pasan los años y vuelven, para hacer una pantomima y tomar el dinero; es el lado oscuro del rock. Sin embargo, los discos siguen ahí, como pilares construidos por viejas civilizaciones, nos hablan de grandeza, de energía, de reconocimiento artístico y de perfección. Un tipo de banda de la que hablamos son los Pixies y un disco de esos es “Doolittle”. Era 1989 y este disco representó la conjunción mágica del rock clásico (guitarra, bajo, batería) con algo de pop, una pizca de punk y letras elevadas y surrealistas. De repente, la generación que escuchaba a Hüsker Dü, Sonic Youth o Dinosaur Jr y posteriores seguidores de Nirvana, encontraron en “Monkey Gone To Heaven”, “Here Comes Your Man”, “There Goes My Gun”, “Gouge Away” o “Dead”, canciones pulidas, redondas, cristalinas y eternas. Aquí, el legado de los Pixies.

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